domingo, 12 de abril de 2015

358 COMENTARIOS



El 358 no es un número redondo, pero se convierte en tal con la última intervención, la de la seguidora más joven, Laura, de 9 años, en la entrada Los niños y la lectura, del 29 de enero de 2010. Copio literalmente lo que dice

Hola Ana María, me llamo Laura, tengo 9 años y me apasiona la lectura. Sigo con interés tu blog. Un beso.


Esto ha sido un enorme regalo. Es una razón más para seguir escribiendo en el blog. Si bien todos y cada uno de los comentarios me parecen importantes, porque dan vida al blog y me motivan a seguir escribiendo, este, como podéis imaginar, ha hecho que me dé un vuelco el corazón.

La lectura es una pasión que compartimos muchísimas personas. La literatura nos acerca, elimina barreras, nos ayuda a conocernos mejor y también a comprender muchas cosas que antes de leer un libro resultaban incomprensibles, por desconocimiento de "otra" realidad.

Laura y yo nos hemos encontrado aquí, en un espacio virtual, como por arte de magia y las dos podemos decir a gritos "me apasiona la lectura". Es algo maravilloso.

Con este breve comentario os dejo invitándoos a entrar en el Museo digital de recuerdos compartidos de Rafael Castillejo, cuyo enlace pongo hoy en el blog. Resulta divertido y es atrayente, no solo para los que encontramos en él  nuestros recuerdos, sino para compartirlos con los más jóvenes, para decir: esto era así. Esto es historia, la historia cotidiana, con objetos, imágenes y todo tipo de cosas que construyen las vidas a nivel individual y generacional.

Con estas cosas siempre me acuerdo de Unamuno, de su querida palabra "intrahistoria", porque la historia la construimos con nuestras vidas, así de importantes somos y nos volvemos cuando por medio de una lectura, una imagen o un encuentro, somos capaces de verbalizar lo vivido.


Gracias a todos por participar en el blog con tanto entusiasmo y en especial al comentario 358 de Los niños y la lectura, del blog.


martes, 31 de marzo de 2015

El trastero

No hay nada como subir o bajar a un trastero, para encontrar cosas inesperadas.

Hoy he bajado a por una maleta y he subido con nueve libros. De repente mi vista a caído sobre una de mis novelas favoritas

La editorial Juventud, en los años 60, -esta novela data de 1965-, llenó nuestra vida con esta inolvidable pandilla. Esta la leí varias veces, eso lo recuerdo bien, lo que no recuerdo exactamente es la razón por la que esta aventura me gustaba más que otras. La traducción es de Mª Victoria Oliva y las ilustraciones de José Correas. Desde entonces soy aficionada a las novelas policiacas, ahora me gustan mucho Donna Leon, Anne Perry y Andrea Camilleri. El efecto que producían en mí Los Cinco, lo producen el inspector Brunetti, el inspector Montalbano y el inspector Pitt; auténtico entretenimiento y fascinación. 

En literatura infantil, a nivel de especialistas, quiero decir, Enid Blyton no está bien considerada, porque se dice de ella, al igual que de J.K. Rowling, que es una escritora fácil. Creo que ambas son estupendas por la sencilla razón de que hicieron lectores y ese debe ser, creo, el objetivo del escritor. Luego, los lectores evolucionan y leen otras cosas,  Literatura con mayúsculas, pero es imposible adentrarse en ella sin haber pasado por esta.

A renglón seguido y habiéndome olvidado completamente de la maleta, otra sorpresa, Rin-Tin-Tín


En este caso, la Editorial Bruguera, con su popular Colección Historias, llenó los años 60 de aventuras. ¿Quién no ha soñado con Rin-Tin-Tín y desde luego, con tener un perro igual? Además existía la serie de TV, que puede equipararse en popularidad a la de Rex. Había otros libros de este extraordinario pastor alemán en el trastero, pero sólo he subido este porque El asalto al rancho me lo leí igualmente repetidas veces. Me doy cuenta que de pequeña hacía lo que ahora no hago, repetir lecturas. Bueno, ahora repito las que hace mucho que no leo, bien porque me gusten o por necesidad del trabajo, más bien por la segunda razón. Este libro es la 2ª edición, de 1964. 

Otra aventura en el Imperio Romano

Igualmente querida y recordada esta otra novela decimonónica, puesta en nuestras manos por Bruguera en 1967. Esta es la 2ª edición, de 1968, con traducción de José A. Vidal e ilustraciones de Luis Casamitjana. La de la cubierta es de Vicente Roso. Hay que destacar de esta colección que nos acercó a la literatura del XIX, a las aventuras que después, o al tiempo, contemplábamos embelesados en el cine y a veces en televisión. Íbamos de una época a otra, de un continente a otro, soñábamos con los lugares, con los personajes, participábamos en sus vidas. El papel de esta colección no puede ser peor, pero no importaba nada, áspero y sin brillo, ahora amarillento, pero ¡cuántos ratos dejando volar la imaginación!

Los lectores del blog se preguntarán que cuántas novelas favoritas tengo y me doy cuenta que muchas, porque hay lecturas para todas las edades, para todos los momentos del día y de la vida. Los libros son como la música, se coge el que se necesita. Ahora estoy leyendo cuatro, cada uno en su momento.

Y cuando iba a coger por fin la maleta, ¡otro recuerdo! este ya adolescente


Con este libro me sumergí a los 15 años en un mundo que desconocía, el de las minas. Las novelas de Martín Vigil, se pusieron de moda a finales de los 60 y en los 70, por su fuerte contenido social. Eran novelas escritas para los jóvenes, para que conociéramos la realidad social de España, muchos aspectos que ignorábamos; pasaron a formar parte de nuestro imaginario y despertaron un deseo e inquietud por cambiar las cosas y por trabajar por la igualdad. En la adolescencia se despiertan especialmente sentimientos de solidaridad. Estos libros consiguieron despertar muchas  inquietudes.  Eran considerados "sospechosos y revolucionarios", pero ahí estaban y pasaban de mano en mano a escondidas casi, en 5º y 6º de bachillerato. La mejor propaganda para un libro es el boca a boca. "¿Lo has leído?" "En cuanto lo termines, pásamelo y yo te dejo, Un sexo llamado débil, que me lo han regalado en mi cumpleaños". La editorial Juventud de Barcelona, se hizo una vez más con los libros más leídos de la época.

Los he guardado en la maleta y me los he subido a casa. Ahora los colocaré en su sitio, con otros similares, no sé qué hacían ahí abajo.
Los otros cinco libros son más antiguos, ediciones de los 40, que tampoco sé qué hacen fuera de su sitio. Pero esos, que no despiertan recuerdos de infancia porque pertenecen a la generación anterior, los comentaré otro día. Están leídos también, pero ahora me quedo con este gratísimo recuerdo, Los Cinco, Rin-Tin-Tín, Pompeya, Martín Vigil.  Lecturas que hicieron lectores.

martes, 3 de marzo de 2015

A MONTSERRAT DEL AMO



Querida Montserrat:
Acabas de volar muy alto. Nos dejas con la pena de tu ausencia y la alegría de haberte conocido.
Has vivido entregada a los niños, primero como profesora, después como escritora. También disfrutabas contando cuentos.
Eras una gran contadora de historias, ya fuera de manera oral o escrita.
Es imposible enumerar todo lo que has escrito, así que me limito a tres obras que para mí son señeras.
El Nudo y otros cuentos, que fue la primera de tus obras que mandé leer a mis alumnos de 7º de EGB, en 1983. Habías obtenido con esta obra el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 1980.
Disfrutamos mucho, ellos y yo,  por la agilidad de la narración y porque aquel libro ¡tenía páginas en blanco! Eso sí que fue un gran acierto. Dejar espacio para que ellos participaran. En aquel momento no cabía mayor originalidad.
El segundo libro que me parece entrañable y genial es tu original cuento de Navidad, Rastro de Dios, Es de los más vendidos, con el cual has batido récords. Qué decir de este tema, que lo vivías con la mayor naturalidad, que nunca alardeabas de nada y que siempre disculpabas cuando las editoriales no reeditaban obras por las que te preguntábamos, ¿dónde están?
Finalmente una novela de la que hemos hablado tantas veces, La encrucijada, publicada en 1987. Esta la leyeron mis alumnos en 8º de EGB. Les gustó mucho, se asomaron a un mundo desconocido, el de los "kibutz", novela teñida de tolerancia y respeto.
Vendría bien leerla otra vez.
Adiós, Montserrat, hasta siempre. Gracias por tu disponibilidad, por tu ayuda y buen hacer.
Nos dejas un gran legado, tus libros, nada mejor para permanecer en nuestra memoria.
Descansa en paz para siempre, Montserrat.



P.D. Sería una extraordinaria ocasión para que todas tus obras volviesen a estar en el mercado.

jueves, 5 de febrero de 2015

Voz de alarma

     Hoy aparece en el diario El País un artículo de Winston Manrique Sabogal con el título de Los editores españoles lanzan un SOS, como si acabaran de descubrir la pólvora.
Que en España el 65 % de la población no lee nunca o solo a veces, según una encuesta del CIS y la industria editorial se ve abocada a la bancarrota, no es novedad alguna.
    Me parece estupendo que al fin caigan en la cuenta y reconozcan que lo que se hace en las aulas está muy mal planteado,  pero no hace falta ninguna encuesta para ponerse a gritar o si no, a llorar.
Basta con estar en un aula de una Facultad de Formación del Profesorado y Educación (me da igual pública que privada), para preguntar a los alumnos qué y cuándo leen y que no sepan qué decir, en proporción de 57 a 3, o sea, que de 60, sólo 3 responden con soltura. Supuestamente a estos alumnos se les va a pedir que fomenten la lectura en el aula dentro de un par de años.
    Algunos llevamos años diciendo que lo que se hace con los libros en el aula, propiciado por el sistema educativo que ha considerado obligatoria la lectura de clásicos incomprensibles a destiempo, es una barbaridad. Cuando lo dicen unos es innovación y cuando lo dicen otros es catastrofismo, esto para empezar.
   Cuando digo obligatoria, quiero decir para hacer un examen tipo test al final de dicha lectura, por ejemplo,  de La Celestina en 1º de Bachillerato o de El Lazarillo en 3º de ESO, o de 100 años de soledad  o Pedro Páramo en 2º de Bachillerato, por no decir un resumen por capítulos de cualquier obra infantil, un martirio en cualquier caso.
Incluso en los colegios en los que además de estos clásicos ponen lecturas denominadas infantiles, tampoco suelen acertar con el qué y cuándo, porque se leen verdaderas tonterías que evidentemente a nadie invitan a leer y respecto a lo que los niños suelen decir, "es que se creen que somos tontos".
O sea, que hablamos de seres inteligentes, con capacidad para distinguir lo que les gusta y motiva y lo que no.
    Hay que ver el revuelo que se armó con la edición del primer volumen de Harry Potter, batiendo récords. Por fin los niños habían encontrado algo que les satisfacía. Y muchos adultos cualificados rasgándose las vestiduras porque aquello no tenía nivel.
    Me pregunto cuántos adultos se han hecho lectores con El Quijote, porque mi generación se hizo lectora a ritmo de Emilio Salgari (s. XIX) (chicos) y Enid Blyton (s. XX) (chicas); de ahí se pasaba a los clásicos del XIX en la famosa Colección Historias,  y a todo lo que nos apetecía y se nos ponía por delante,  precisamente porque nadie nos obligaba a leer, ya que no había lecturas obligatorias en el aula y leíamos por placer, incluso a escondidas.
    Si bien es verdad que hay que educar el gusto y el sentido estético, no es menos cierto que para crear un hábito lector hay que dar cierto margen de libertad, pero claro, para ejercerla respecto a los sufridos alumnos, hay que haber leído MUCHÍSIMO, para poder elegir lo que merece realmente la pena y no lo que  coloca la editorial correspondiente ese año y también para darles precisamente un abanico de posibilidades; pero claro, el profesor debe haber leído lo que manda leer.
    Del mismo modo, debería simultanearse la lectura con la escritura y además el profesor, para motivar, debería no solo conocer la obra (que ya no hablo de La Celestina, que supuestamente leyó en Filología), sino leer en voz alta, crear un ambiente mágico de lectura con la voz, que no es teatralizar, sino leer,  y además poder enseñar a escribir, de forma creativa, como consecuencia de la lectura.
   Son muchas cosas que nadie enseña. Algunos abren o abrimos por qué no decirlo, brechas, pero no es suficiente y en esto tienen toda la razón, hay que hacer un plan de lectura a ser posible con la cabeza, lo que implica conocimiento de lo que pasa en las aulas y no teorías de quien nunca ha entrado en ellas.
En literatura infantil y juvenil hay cosas estupendas, maravillosas, la cuestión es cómo se plantea la lectura  y lo que se hace con ella, que no es necesariamente una actividad para evaluar cada vez que se lee un libro.
Hay que dejar que la historia, que la palabra, cale, penetre, ella misma hará su labor. Lo de las actividades depende de cuáles, cómo y cuándo, ni siempre, ni nunca, porque si son evaluables, ¿dónde está la magia de la lectura? ¿cómo despertar el placer de leer con algo tedioso y obligatorio hasta ese punto?

    Terminemos diciendo que este mismo Gremio de editores tan quejoso de repente, ha suspendido hace años un Concurso de Lectura en voz alta que se inició con el editor José Mª Gutiérrez, de ediciones De la Torre, en el cual participaban varias editoriales, que estuvo en pie 10 años, en cuyo jurado tuve la suerte de participar todo ese tiempo y que patrocinaba el propio Gremio. Aquello funcionaba, los colegios e institutos de Madrid estaban entusiasmados y servía para fomentar la lectura, entre otras cosas. Pero como tantas veces ocurre en nuestro país, cuando se va, (porque es bueno cambiar de mano), quien ha inventado algo, en vez de continuar, se echa por tierra y se entierra.
¡Un poco de coherencia por favor!

sábado, 17 de enero de 2015

Silencio y soledad


                  El jueves asistí en la Casa del Lector al diálogo entre Pablo d'Ors, autor de Biografía del silencio (Breve ensayo sobre meditación) editado por Siruela, y Antonio Basanta, vicepresidente ejecutivo de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez.

                 Volví contentísima a mi casa, por varias razones. La primera, porque fue un diálogo de gran calidad intelectual, humana y espiritual, en el sentido más amplio del espíritu. La segunda porque se habló de algo que normalmente, los que nos dedicamos a la difusión de la lectura decimos, y que yo personalmente repito machaconamente desde hace años, a los futuros maestros y profesores a los que trato de formar. 

        La lectura es una actividad que se realiza en silencio y en soledad. Como vivimos en una sociedad fundamentalmente ruidosa y "conectada", hay que educar en el silencio y en la soledad. Dicho de otro modo, como señala D'Ors, es fundamental aprender a estar consigo mismo.
         Cuando a mis alumnos les digo que quien no asume la soledad, que forma parte de la condición humana, no asume tampoco al otro, me miran como si acabara de aterrizar del planeta Marte. Tengo que decir que me siento muchas veces como el personaje de Mendoza, Gurb. Comprendo que los años pasan, uno se hace mayor y habla de cosas que nada tienen que ver con lo que hoy ocurre, pero cuesta asumirlo.

           ¿Por qué no se lee? ¿Por qué los índices de lectura en España son tan bajos? Sobre esto se escriben ríos de tinta, pero no terminamos de resolver este problema en un país que deja mucho que desear en lo que a elaboración y desarrollo de un discurso se refiere. La educación debería trabajar todos estos temas, a ser posible de forma real. Está claro que en la escuela y el instituto hay que enseñar a leer y escribir y además, a pensar. ¿Se hace todo esto? Para lo cual, algo tan elemental como que el que enseña, sepa todo lo anteriormente dicho, con lo que volvemos inevitablemente a la formación del profesorado, al que hay que dar las armas que se le dice, debe utilizar.

                Leer, me da igual en papel que en formato digital, requiere en primer lugar un acto volitivo. ¿Quiero leer? Tengo que buscar el libro, cogerlo entre mis manos, sentarme, lo que significa parar, y abrir sus páginas para sumergirme en otro mundo. ¿Estoy dispuesto a ello?

                 Los niños sí, pero no siempre se acierta en cómo se les presenta la lectura.
                 Los adolescentes lo están igualmente, cuando se les presentan libros de su interés, sin embargo, es en Secundaria cuando se pierde el deseo de leer. ¿Por qué se introducen de forma obligatoria en el currículo de Lengua lecturas, para examinar sobre lo leído? Este es el fallo mayúsculo que nadie resuelve. ¿Interesa resolverlo? ¿Y si nos da a todos por leer y por tanto, por pensar?

                 Los adultos que nunca encuentran tiempo para leer, se diría que no quieren. Pennac, en su famoso ensayo, Como una novela, habla de la lectura robada al tiempo, tal y como se le roba al tiempo,  el amor.
                 
               Volviendo al silencio y a la soledad. Si bien en los primeros años de lectura e incluso después, conviene que el adulto lea en voz alta, los oyentes, sean uno o varios, estarán igualmente sentados = parados, en silencio = callados y en soledad= aislados; porque aunque se hayan colocado en círculo, su imaginación vuela individualmente hacia otro mundo, el de la palabra que escucha atentamente y la imagen que se representa es individual, así como el efecto que las palabras producen.

                  Educar en el silencio y en la soledad es educar para ser uno mismo, para reflexionar, para pensar y como añadiría Pablo d'Ors, para meditar. 





miércoles, 14 de enero de 2015

La Familia Telerín



      Cada generación crece al ritmo de una música y unos personajes que forman parte del imaginario común.
       En 1964 irrumpe a las 20,30 en TV una familia de dibujos animados que se haría inmediatamente famosa.
Cleo, Teté, Maripi, Pelusín, Colitas y Cuquín, invitaban a marcharse a la cama a los pequeños de la casa.
Ayer falleció su creador, el dibujante José Luis Moro Escalona.


Sirvan estas líneas para recordar mínimamente a quien con estos y otros personajes, como la calabaza Ruperta del igualmente famoso Un, Dos, Tres, nos hizo sonreír y reír.

              Descanse en paz


sábado, 10 de enero de 2015

15 libros para el invierno




Cuando acaba el año y  empieza el siguiente, se hacen muchas listas.
Esta es una más, libros leídos y releídos unos cuantos. Espero que la sugerencia os sirva.

Cántico Espiritual, de San Juan de la Cruz

Hamlet, de Shakespeare

Ensayos, de Montaigne

Otra vuelta de tuerca, de Henry James

Los miserables, de Victor Hugo

La metamorfosis, de Kafka

El mundo de ayer, de Stefan Zweig

1984, de Orwell

El halcón maltés de Dashiell Hammett

Desayuno en Tiffany's, de Truman Capote

El extranjero, de Albert Camus

Las cosas, de Georges Perec

Mi vida, mi libertad, de Ayaan Hirsi Ali

Catalina de Aragón, de Giles Tremlett

Tiempo de vida, de Marcos Giralt